Ish-á. Proyecto de Reciprocidad

 

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After Office en Buenos Aires con jóvenes universitarios



 

ENCUENTRO CON UNIVERSITARIOS PORTEñOS

“El próximo Jueves 26 de Junio, los voluntarios de Grupo Sólido#BuenosAires te invitan a la segunda edición del Ciclo de After Office 2014 en The Kilkenny. Esta vez invitamos a Verónica Toller, para que nos hable de la nueva visión de "Reciprocidad" en la relación varón-mujer. Verónica investigó dicho tema desde el Proyecto de Reciprocidad Ish-á Upaep en Puebla (México), con la doctora Rocío Figueroa y el doctor Ignacio Ruiz Velasco Nuño”.

Así comenzaba la invitación en la fanpage de GRUPO SóLIDO, para el evento del pasado 26 de junio, en un boliche bailable del centro porteño. Grupo Sólido es una ONG nacida en Buenos Aires que ya se encuentra trabajando en otros países también. Emprendida y dirigida por jóvenes de no más de 30 años. Apuestan a “la rebelión del amor sólido” vs el amor reducido solo a la sexualidad física. Quieren impulsar “los sabores de la entrega espiritual”, amor que es “la reacción y respuesta a los valores de otra persona”, desde “la alegría”. Buscan cultivar la cultura del amor profundo en contraposición a las relaciones "líquidas" (ver: cultura líquida, Zigmunt Bauman). Una de sus acciones son los "after" en pleno centro de Buenos Aires, con jóvenes estudiantes o recién recibidos, para dialogar temas relacionados con su objetivo. Verónica Toller, del Proyecto de Reciprocidad Ish-á estuvo allí. 

La invitación continuaba diciendo: “(VT) Nos cuenta que "hay mucho para analizar: reciprocidad en la dignidad de varón y de mujer, machismo, feminismos, violencia de unos y otros; qué requiere la reciprocidad en el ámbito de la familia, en el laboral, empresarial, de las leyes, el liderazgo, en la Iglesia, en el deporte, la cultura...". También nos va a contar acerca de su proyecto "Emprende y Crece" que realiza en conjunto con la upaep y la Fundación de Chantal Götz. ¡Imperdible! ¡No dejes de venir al After Office más copado de la city porteña! ¡Te esperamos!” (Ver: https://www.facebook.com/events/806613802685219/?fref=ts).

Compartimos allí con los voluntarios de Grupo Sólido y sus invitados (unos 50 jóvenes)  distintas reflexiones acerca de lo que significa la nueva mirada de la “reciprocidad varón-mujer”, nacida de la filosofía del personalismo, tanto en el ámbito de las relaciones de pareja como en la paternidad, mundo laboral, etc. Les contamos un poco acerca de nuestro Proyecto en la UPAEP y acordamos nuevos encuentros futuros.

La organización del evento estuvo encabezada por el joven arquitecto Pedro Limardo. Grupo Sólido está dirigido por el abogado argentino Ignacio Ibarzábal (ver: https://www.youtube.com/watch?v=IqkOMcTcq0Y )

 

RECIPROCIDAD PARA SER FELIZ “EN RELACIóN CON”

“No se trata de vivir con sino de ser para”, plantean los esposos e investigadores Giulia y Attilio Danese (italianos de la Universidad de Téramo, doctores en Filosofía y Teología, fundamentadores de la Antropología de la Reciprocidad). "La felicidad es ser dichoso "en relación a". La RECIPROCIDAD es el espacio de felicidad de dos, por ser "en relación con". La reciprocidad debiera ser, entonces, un recinto privilegiado de alegría". Así lo expresaba la maestra María del Pilar Alvear García el 11 de julio de 2013, en Puebla, Universidad UPAEP.

El concepto de “reciprocidad” se fundamenta en la filosofía del personalismo, que expusieron autores como Emmanuel Mounier, Ricoeur, Levinás, Buber; los italianos Rosmini y Sturzo; Edith Stein, Karol Wojtyla, Romano Guardini, Laín Entralgo y, actualmente, la teóloga Rocío Figueroa Alvear y los italianos Danese.

Reciprocidad “es un movimiento dinámico de un tipo de relación entre el varón y la mujer donde se respeta lo único e irrepetible de cada uno sin creer que cualquiera de los dos es mejor que el otro –dice Rocío Figueroa-. Es la conciencia de que varón y mujer fueron llamados a vivir la comunión. Una unión donde no se trata de fusión, simbiosis o anulamiento de alguna de las partes, sino de una relacionalidad hecha de comunión, en la cual en el encuentro con el tú, el yo se revela con más claridad. El contenido de la reciprocidad es la correspondencia mutua en el amor del varón y la mujer y, como señalan los promotores de la antropología de la reciprocidad Giulia di Nicola y Attilio Danese, «no se trata solamente de vivir con, sino de ser para». El modelo que se busca es pasar de un concepto de “prosocialidad” (entendido como atención y donación unilateral al otro) a uno de “reciprocidad”. El primero se basa en que el individuo adquiera herramientas de socialización, que es una característica unidireccional, pues se concentra en las propias competencias, en mejorar al individuo sin considerar a la comunidad. La propuesta de la reciprocidad es más amplia y menos egocéntrica pues implica la convergencia de las partes en una comunión hacia un proyecto común de entendimiento. Ricouer habla de una ética de la reciprocidad, considerándola el paradigma típico de la relación basada en la apertura hacia el otro y en la relación mutua. Esto supone una verdadera revolución no solo en el ámbito de las relaciones del varón y la mujer en la familia, sino también en el de las instituciones y empresas”.

Durante el after office de Grupo Sólido, conversamos acerca de estas cuestiones, vimos qué es la Reciprocidad y pasamos luego a analizar cómo algunos viven una apertura a la mor y relaciones de pareja desde un punto de vista de la necesidad personal de “ser amado” y “ser reconocido” más que de “amar y hace feliz al otro, que también me hará feliz a mí”. Comentamos los pasos del verdadero amor, según lo plantea la doctora Rocío Figueroa Alvear en su libro “¿Pareja dispareja? Hombre y mujer, ¿iguales o diferentes?”. Atracción, simpatía, empatía, amistad… ¡y, finalmente, amor!, con su intención unitiva, intención benevolente, autodonación, confianza, fidelidad, cuidado del otro, respeto por su individualidad, ejercicio del perdón, comunicación, asombro constante ante su misterio a pesar de haber crecido en el conocimiento.

“Estamos sedientos de bienvenidas –dijo Pilar Alvear García-. Todos ―alguna vez, en algún lugar, aun bajo nuestra misma piel― somos extranjeros. Todos deseamos llegar a un sitio en el cual descansar para ser, no ya viajeros, sino nosotros mismos; un lugar donde alguien ―el otro, uno mismo― pronuncie con certeza lo irreversible de nuestro nombre. Es el otro, a través de su espíritu de reciprocidad, quien traduce mis balbuceos en palabras, quien me ayuda a encontrar significados; mi propio y esencial significado. Gracias al otro es que tengo posibilidad plena de saberme yo mismo, porque puedo observarme ―también― a través de sus ojos. Pero no es únicamente esto; la reciprocidad es camino de doble vía, pues es sólo la mirada humana la que está en condición de trascender lo meramente visto para alcanzar, así, lo más extremo de la existencia: apreciarme, apreciarlo”.

……..

26/06/2014