Ish-á. Proyecto de Reciprocidad

 

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Taller para para capacitadores de los municipios poblanos

Estamos llamados a ser “minorías creativas”. Sólo a través de una formación constante y de una labor a largo plazo es posible ir generando cambios en nuestros ambientes, en pos del respeto a la igual dignidad de hombre y mujer, y al enriquecimiento mutuo en las diferencias. Así lo evaluaron el pasado miércoles 25 de junio más de 120 capacitadores procedentes de los distintos municipios de Puebla, en una Jornada Taller sobre cómo aprender a dar y a recibir en familia.
Esta jornada estuvo organizada por el Departamento de Familia (DIF) del Estado de Puebla y por el equipo del Proyecto de Reciprocidad “Ish-á”, de la universidad UPAEP, diseñado y dirigido por los integrantes de “Ish-á”, doctor Ignacio Ruiz Velasco, la periodista Verónica Toller y la doctora Rocío Figueroa.
Más del 80% de los asistentes a esta capacitación fueron psicólogos. La propuesta teórica de una antropología de la reciprocidad fundada en el valor de la persona como centro del cosmos y del análisis de valor de toda la realidad, fue aceptada con mucho entusiasmo y receptividad. Se vio enriquecida, a su vez, con la retroalimentación y el diálogo que se generó entre los asistentes y con las experiencias de intervención propias de los municipios.
Entre las ideas novedosas que surgieron, se destaca la experiencia de algunos capacitadores en torno al valor de la tercera edad. Para lograr el cambio de mentalidad necesario hacia una mayor conciencia de la dignidad de la mujer y el respeto por las diferencias con los varones, dijeron, resulta muy útil una iniciativa implementada de trabajo con los abuelos, los cuales tienen un rol fundamental para con las nuevas generaciones en la educación de este cambio de mentalidad. La experiencia consistió en involucrar a abuelos y nietos en talleres manuales, lo cual repercutió directamente en la educación de sus nietos, especialmente de los varones, que comenzaron a participar más en las labores de la casa.
También se insistió en la necesidad de fomentar el asociacionismo familiar y el apoyo a través de la reciprocidad social de las familias más vulnerables. Por ejemplo, uno de los municipios ha creado una guardería organizada por madres de la misma comunidad para las mujeres que trabajan.
Varios de los psicólogos presentes comentaron la dificultad de trabajar la auto-estima de las mujeres en sus comunidades. También, dijeron, han constatado que en muchas comunidades pobres que, sin embargo, tienen lo suficiente para la subsistencia, el horizonte se queda solo en una perspectiva materialista, poniendo al dinero y al “tener” como único camino hacia la felicidad.
Otros de los aspectos abordados fueron:
• La importancia de crear espacios de diálogo y acompañamiento;
• De despertar las necesidades más profundas del ser humano, como la necesidad de dar un significado a la vida, de ser amado y de lograr una estabilidad;
• La importancia de arriesgarse a nuevas posibilidades superando las incertidumbres,
• y de vivir los valores espirituales que tantas veces hemos olvidado: el bien, la belleza, la búsqueda de la verdad.
• Todo este cambio se logrará al empezar por nuestras mismas familias.
Conscientes que la problemática del machismo en México así como de las reivindicaciones conflictivas de muchas mujeres en un feminismo a ultranza, el nuevo Modelo de Reciprocidad requiere un trabajo prolongado y un acompañamiento personal de cambio de mentalidad.
El Taller no tuvo costo alguno para los capacitadores. Sí, se comprometieron a “replicarlo al menos dos veces en sus comunidades”. 

03/07/2014